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Cuento 3
Aitana y sus amigos

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Aitana y sus amigos

Aitana fue a casa de su amigo Oliver para recogerlo e ir al parque a jugar un ratito. (¡Din, don! Aitana llama al timbre de casa de Oliver).

― ¡Venga, Oliver, vámonos al parque!

― ¡Mamá! Me voy un ratito al parque con Aitana.

― ¡Vale, cariño!

Ya en el parque, Aitana y Oliver se acercan a los columpios y se suben en ellos. Aitana se cae al suelo y se da un golpe muy fuerte. Oliver se baja rápidamente del columpio para ayudar a su amiga.

Un niño llamado Franchu (sabemos su nombre porque es del cole de 4º), se ríe al ver a Aitana en el suelo.

― ¡Ja, ja, ja!  ¡Niña torpe!

Javier, otro niño del cole que había en el parque, al ver a Franchu reírse le dice:

― ¡Tú, niño! Eso no tiene ninguna gracia, se ha podido hacer daño.

Javier se dirige a Aitana y le pregunta: ¿Estás bien?

Aitana miró hacia arriba con cara muy triste, no tanto por el dolor de la caída, sino por lo que le había dicho Franchu.

Y Aitana contesta:

―Sí, estoy bien, pero Franchu me ha dicho torpe y estoy pensando si es verdad que lo soy ―dice Aitana con voz llorona.

Javier le dice:

― ¡No! Para nada, tú no eres torpe, eso le puede pasar a cualquiera. Yo me he caído un montón de veces.

Al día siguiente, en el cole, Franchu al ver a Aitana le vuelve a decir:

― ¡Niña torpe!

Juan otro niño al escucharlo le dice:

―Franchu, siempre estás igual, te vas a quedar solo.

Oliver, Javier, Aitana y Juan al verse en el cole, quedan para ir a jugar al fútbol por la tarde.

Cuando quedaron los 4 por la tarde, iban partiéndose de risa por la calle, camino del fútbol.

―Yo-yo-yo tengo uno ―dice Juan, que quería contar un chiste―. “La maestra que dice: ― ¡Jaimito! Si en esta mano tengo 8 naranjas y en esta otra mano 6 naranjas, ¿qué tengo?  Y responde Jaimito: ―Unas manos enormes.”

Todos: ¡Ja, ja, ja!

Al llegar al campo de fútbol estaba Franchu solo, dando patatas a una pelota. Franchu, al ver a los 4 juntos, se acercó y les pidió jugar con ellos.

Juan, Javier y Oliver dijeron rotundamente:

― ¡Noooo!

―Estás siempre chinchando y estamos hartos ―dijo Juan.

Pero Aitana añadió:

―¡Esperad chicos! No debemos comportarnos como él, así no conseguiremos nada. Si lo ayudamos y sigue viendo cómo nos comportamos nosotros seguro que irá, poco a poco, mejorando su forma de comportarse con los demás.

Y así jugaron todos juntos al fútbol. Franchu se dio cuenta de lo buena que era Aitana y de lo mal que se había portado con ella. Pidió perdón a todos y nunca más dedicó malas palabras a otros niños y niñas.

Y colorín colorado, el cuento de Aitana y sus amigos se ha terminado y juntos lo hemos disfrutado.

Espectáculo de marionetas

Los personajes

Los escenarios

cámara de vídeo de la vieja escuela azul brillante
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