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Cuento 7
Montse, la Elfa

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El colegio

Autobús escolar

CEIP Nuestra Señora del Rosario. Luque-Córdoba

La historia

silla

Montse, la Elfa

En el mundo de los elfos, una niña sueña con ser científica. Vive continuamente muy enfadada, todos sus inventos son un verdadero desastre, está obsesionada con el dinero y los lujos de los humanos. Piensa que eso les hace muy felices y decide inventar una máquina del tiempo para poder venderla a los humanos y así, conseguir más dinero para  poder seguir comprando.

Nerón: En un lejano lugar, llamado Casiopea, cerca de unas montañas muy altas, había un río con agua cristalina y habitado por unos seres muy peculiares llamados Elfos.

Yo soy el escritor, reportero y periodista de la villa. Los elfos somos seres mágicos, un poco más bajos que los humanos, tenemos las orejas puntiagudas y muy avivados ― añade Nerón.

No utilizamos dinero, nuestra moneda de cambio ha sido siempre la cadena de favores. Durante el día, cada uno ofrece su tiempo y sabiduría y a cambio recibe lo que necesita. Vivimos felices y en paz. Bueno, bueno… todos menos Montse, la alquimista.

Montse: Te he dicho más de cien veces que yo no soy alquimista, eso es demasiado anticuado. ¡Rectifica! La información debe ser contrastada.

Nerón: Perdone, tuve una pequeña errata. Montse, la “científica”.

Montse: E inventora. Apúntalo también, esa soy yo.

Nerón: Un gran sueño Montse, cuéntame, puedo tomar nota si quieres.

Montse: No tontorrón, que digo que tengo sueño (bosteza). Anoche trabajé hasta tarde y necesito descansar. ¡Qué ocurrencias, yo un sueño…! Con lo feliz y tranquila que se vive en     Casiopea.

Nerón: Te habré escuchado mal.

Montse: Sí, sí, seguro… Bueno ¿y no tienes versos que escribir? Yo voy a trabajar un poco y necesito algo de intimidad…ya sabes, los genios estamos un poco locos.

Nerón: Podrías venir conmigo al río, hace una temperatura estupenda para pasear.

Montse: ¿Y perder tiempo en esa estupi…? Digo sí Nerón, voy a dormir un poco la siesta (bosteza) y en un ratito voy al río a...respirar aire puro (sonríe irónica).

Nerón: No tardes Montse, la luz ahora se refleja en el agua y pueden verse las piedras del fondo. Me encanta disfrutar de esas pequeñas cosas.

Montse: Y tan pequeñas.

Nerón: ¿Qué dices?

Montse: Nada, nada, qué iré pronto…

(Nerón desaparece de escena y Montse sigue hablando sola).

Montse: Por fin se ha ido. Como les iba diciendo tengo un gran sueño, estoy trabajando en una máquina que me convertirá en humana… ¿Quieren verla? (Saca la máquina de detrás de las cortinas). Y se preguntarán por qué quiero ser humana. Pues muy sencillo, los humanos son modernos, viven en ciudades, conducen coches, montan en avión y en metro, tienen ropa chula, viven en grandes casas con piscinas y hasta beben Coca-Cola.

Bimba: Hola Montse, Nerón me dijo que estabas durmiendo, y que habían venido visitantes a la villa a conocernos, así que pensé: “voy a saludar y darles la bienvenida”.

Montse: Ella es la sociable de Casiopea, vamos… la simpática.

Bimba: Relaciones públicas, mediadora de conflictos y psicóloga. Espero que les esté gustando nuestro mundo y nuestra forma de vida. Aquí, desde pequeños, nos enseñan a disfrutar de la gente y de los momentos especiales. Por ejemplo, cada día celebramos el nacimiento del sol con una canción. Celebramos la caída de las primeras nieves y de las primeras hojas de otoño, también el nacimiento de las flores… Cuidamos la naturaleza y la observamos sin estropearla. ¡El respeto a los demás es fundamental!

(Entra Montse con un cacharro en la mano).

Bimba: ¿Qué es ese cacharro Montse?

Montse: Esto, esto es…

Bimba: Como si lo viera, otra máquina para hacer croquetas….

Montse: Sí, exacto… ¿Cómo lo has sabido?

Bimba: La última vez que le dejaste la máquina al cocinero estuvimos comiendo croquetas un mes.

Oye, ¿por qué no vienes al colegio conmigo? La maestra está leyendo cuentos a los pequeños y nosotros podemos pintar con ellos. Será divertido ―dijo Bimba entusiasmada.

Montse: Uf, dejaré las emociones fuertes para otro momento.

Bimba: Si te apetece ya sabes dónde estoy, aunque conociéndote no vendrás.

Montse: Bueno, como les decía, quiero que mi máquina me convierta en una humana; ellos también tienen algo muy poderoso, no se lo digan a nadie, se llama Dinero, está hecho de oro. Yo quiero tener mucho de eso, mi sueño es ser humana para poder ser rica y así poder hacer lo que quiera, cuando yo quiera.

Tienen que guardarme el secreto. Los elfos piensan que el oro está maldito y que hace malas a las personas, pero yo creo que eso son cuentos, son demasiado antiguos para entender la verdadera felicidad.

 

Lala: Montse, llegó la hora.

Montse: ¿La hora de qué?

Lala: No, no me digas que lo has vuelto a olvidar.

Montse: ¡¡¡La tarde madre e hija, ay!!! Mamá, estoy muy ocupada. ¿Te importa ir sola?

Lala: Otra vez no, Montse. Es una vez al mes, podrías poner algo de tu parte. Solo te pido que pases una tarde conmigo al mes, es divertido.  Soy la única madre que siempre va sola. El mes pasado hicimos cerámica, esta vez toca cultivar el huerto. Es una buena excusa para compartir momentos.

Montse: Lo siento mamá, te prometo que el mes que viene iré seguro.

Lala: No importa, siempre dices eso, estoy acostumbrada… preguntaré si alguien necesita ayuda, así seguro que me siento mejor.

Montse: ¡Qué pesados! Ojalá me dejen trabajar en paz, todavía me queda mucho trabajo. Cuando tenga la máquina terminada y me transforme, me iré a la gran ciudad, compraré teléfonos y zapatillas, iré a todos los centros comerciales, compraré papel, mucho papel y lápices, el papiro y la pluma son muy antiguos, y también, spray de colores para pintar en paredes. Beberé café es muy famoso entre los humanos y compraré pilas y bombillas de colores (bosteza y se duerme).

Nerón: Montse se quedó dormida y el reloj sonó. Fantasma del pasado: Montse, Montse, despierta. Montse: ¿Quién eres tú?

Fantasma del pasado: ¿No me conoces? Me llamo Albert…

Montse: ¿Albert?

Fantasma del pasado: Sí, soy Albert Einstein, soy tu fantasma del pasado.

Montse: ¿Fantasma?

Fantasma del pasado: No te asustes Montse, fui un famoso científico.

Montse: ¿Eras humano?

Fantasma del pasado: Algunos pensaban que no, pero sí lo era.

Esta noche te visitarán tres fantasmas, yo soy el primero, vengo a prevenirte Montse. Debes ser inteligente y no dejarte guiar por el brillo del oro. Aprende a valorar lo que tienes, quizá algún día desaparezca y no puedas recuperarlo.

Mi tiempo termina, lo último que te preguntaré es: ¿Por qué ser humana? Puede que ahora no lo entiendas, pero sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana, y no estoy muy seguro de lo primero.

Montse: Albert, espera, no te vayas, igual tú podrías ayudarme con la máquina. Necesito ser humana. (Vuelve a dormirse).

Nerón: Pasadas unas horas, el reloj volvió a sonar.

Fantasma del presente: Despierta Montse, soy el fantasma del presente, vengo a enseñarte la realidad.

Montse: ¡¡¡No, más fantasmas no!!! ¿Qué realidad?

Fantasma del   presente:   Ten   paciencia   y   observa   atentamente.

(Empiezan a salir Nerón, Bimba y Lala).

Nerón: Hoy lo pasé genial en el río, disfruté de la naturaleza, me encanta notar el sol en mi cara, observar los animales y escuchar los sonidos que nos regala el campo. Lo único que me faltó fue Montse, me encantaría que disfrutara como lo hago yo.

Piensa que no lo sé, quiere ser humana y hará todo lo posible para irse de Casiopea. La echaré mucho de menos cuando se vaya. Aunque es muy negativa y nunca quiere hacer nada divertido,  la quiero mucho.

Montse: La próxima vez que vayas al río, iré contigo. No sabía que era tan importante para ti.

Fantasma del presente: No te escucha, Montse.

Bimba: Esta tarde pasé un rato maravilloso con los niños en el colegio, la maestra me dejó jugar con ellos, hicimos dibujos y terminamos llenos de pintura ¡Fue fantástico! Aunque, me  faltó Montse. Si ella llega a venir lo habría pasado en grande, nunca quiere hacer nada, piensa que no lo sé, pero conozco su secreto, sé que quiere ser humana. Me da pena que se pierda momentos tan especiales, la quiero tanto.

Montse: Bimba, no sabía que ibais a pintar, habría ido, sabes que me encanta, me divierto mucho contigo.

Bimba: Hoy volví a ir sola, las demás madres me miraban con cara de tristeza, al final me fui, no soportaba estar allí sin Montse. Piensa que no lo sé, quiere ser humana y marcharse, está obsesionada con el oro y con lo material. Me pone triste que no se da cuenta de lo  importante que es la familia, la quiero tanto…

Montse: Mamá, yo también te quiero mucho, la próxima vez iré, te lo prometo, es que hoy me fue imposible.

(Todos desaparecen y ella vuelve a dormir).

Nerón: Pasan las horas y vuelve a sonar el reloj.

Fantasma del futuro: Montse, abre los ojos, soy el fantasma del futuro.

Montse: ¡Otro fantasma no! ¡Ya no quiero saber nada más, déjame en paz!

Fantasma del futuro: Prometo que no te haré daño, ya conoces algunas cosas del mundo de los humanos, pero todavía no lo conoces todo. Muchos de los objetos que quieres comprar contaminan la naturaleza, poco a poco los humanos están matando su mundo. Debes saber también, que muchos humanos los usan para tratar mal a otros humanos. Existen conflictos entre ellos y lo peor es que siempre sufren los más débiles, y esos son los niños. No todo en el mundo de los humanos es brillante como el oro.

Montse: Pero fantasma, también tienen tesoros brillantes…

Fantasma del futuro: Claro que sí, Montse. Pero ¿sabes una cosa, pequeña elfo? Tú ya tienes esos tesoros aquí en Casiopea: la generosidad y el cariño de Nerón, la amistad y simpatía de Bimba, el amor, la sabiduría y la generosidad de tu madre… viven contigo desde que naciste.

Montse: Fantasma, he aprendido la lección. A partir de ahora valoraré lo que tengo cerca, disfrutaré de los momentos y amaré a los que me rodean ayudando y haciendo el bien.

Nerón: A la mañana siguiente…

Montse: Mamá, mamá ¿sabes una cosa? Me encantaría aprender alfarería.

Bimba, quiero visitar a los niños, necesito aprender de ellos.

Nerón, vamos al río, me encantan las  ranas.

Todos: ¿Y la máquina para convertirte en humana?

Montse: ¿No os lo he contado? ¡Es una máquina de croquetas!

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Los escenarios

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