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Colegio San Acisclo y Santa Victoria. Fundación Diocesana Santos Mártires de Córdoba

 

https://sanacisclo.fdemartires.es/

La historia

silla

Valeria y la Seta Mágica

Había una vez una niña que iba paseando por el campo. Le encantaban las flores y mientras saltaba y saltaba, iba oliéndolas sin parar.

De repente, se paró y pensó: “Qué hambre tengo”… Pero por allí, no encontraba nada de comer.

Siguió caminando y buscando entre las flores, se encontró una seta gigante. Pensó: “Como tengo tanta hambre, podría comerme esta seta pero… ¿será una seta venenosa?”

En ese momento, pasó por allí el leñador del bosque y le preguntó a la niña, qué le pasaba.

Niña: Tengo mucha hambre, ¿podría comerme una seta?

Leñador: Yo no te lo recomiendo, porque cuenta la leyenda, que por aquí hay setas mágicas y cambian a la gente.

Niña: Vale, lo tendré en cuenta.

Cuando el leñador se fue, la niña no hizo caso de lo que dijo y se comió la seta, convirtiéndose en una bruja superfea y supermala.

Descubrió que tenía superpoderes y que con eso podía dominar el mundo. Corrió a la ciudad y empezó a hacer todo tipo de trastadas:

  • Colgaba las papeleras de los árboles.

  • Rompía las fuentes para pegarse una duchilla.

  • Hacia volar a los niños como si fuesen pájaros.

  • Encendía todas las luces cuando la gente estaba durmiendo por la noche.

No se cansaba de hacer tratadas hasta que apareció un policía con poderes especiales que la avisó que lo que estaba haciendo, no estaba bien.

La niña no prestó atención a lo que el policía le estaba explicando y siguió haciendo sus fechorías, pero de repente, comenzó a hacer cosas muy extrañas. Siempre que terminaba de hacer alguna trastada, aparecía un polvito mágico sobre su cabeza que hacía que su actitud cambiara y solo quisiera hacer cosas buenas. Ella no entendía que estaba sucediendo hasta que una noche, mientras dormía en su cama, comprobó que no podía volver a hacer cosas malas sino que solo quería hacer cosas buenas como:

  • Ayudar a una persona a cruzar una calle.

  • Llevar comida a quien lo necesitaba.

  • Colaborar con los niños del colegio para hacer sus tareas.

Entonces la niña empezó a querer ser buena y pensó…

“Voy a construir una seta gigante y ella enseñaré a todas las personas a hacer cosas buenas. Les contaré mi historia y así sabrán que hacer el mal no es divertido”.

Todos los días la niña reunía un grupo de personas a los que ayudar y entre todos consiguieron hacer un mundo mejor.

Los personajes

Espectáculo de marionetas

Los escenarios

cámara de vídeo de la vieja escuela azul brillante

Cuento 1
Valeria y la Seta Mágica

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